Una de las cuestiones que inundan las redes sociales, los espacios televisivos, las calles, las discusiones familiares, etc es en torno a la potencial o virtual reforma constitucional para que, según sus detractores, esta dictadora concentre al máximo su poder y pueda ser reelegida en forma indefinida. Antes de comenzar a vomitar una serie de razonamientos que de a poco voy moderando en la manera de comunicarlos, quiero aclarar que no hace falta ser abogado constitucionalista para comprender la manipulación que los medios y los sectores políticos más reaccionarios (muchos de ellos disfrazados de progresistas, populares e incluso de izquierda) han hecho sobre el tema.
A mi juicio, la reforma constitucional en este momento, no deja de ser una mera especulación política de los medios, partidos y corporaciones económicas opositoras al gobierno popular de Cristina Fernández, especulación similar a la que efectúan sobre los mercados financieros, porque en definitiva no conocen otra táctica y piensan que todo se maneja en términos de mercado.
Sin embargo, entiendo necesaria una reforma a la carta magna en cuanto a ciertos aspectos que creo que deben ser actualizados, por ejemplo, el reconocimiento del estado plurinacional o la declaración del estado laico, ya que lo normado hasta el día de hoy, me parece que se esta quedando en el tiempo.
Ahora bien, si me preguntan respecto de la reelección del presidente de la nación, yo quisiera saber si lo que se plantea es una tercer elección o una reelección indefinida, debido a que acontece una sustancial diferencia entre ambas situaciones.
Pero todavía no me puedo pronunciar al respecto sin antes profundizar un poco más.
¿Conocemos el proceso de reforma constitucional? Veamos qué es lo que se estipula en el art. 30 de la máxima ley argentina:
Artículo 30.- La Constitución puede reformarse en el todo o en cualquiera de sus partes. La necesidad de reforma debe ser declarada por el congreso con el voto de dos terceras partes, al menos, de sus miembros; pero no se efectuará sino por una Convención convocada a tal efecto.
La primera oración del artículo es muy clara respecto de la legalidad de reformar la carta magna, aclaro esto porque algunos partidos han salido a hacer el ridículo juntando firmas para defender la supuesta integridad de la constitución ante su inminente violación (nostálgicos quizás, del caso hondureño de 2009), pero la segunda parte no se queda atrás, establece el voto de las dos terceras partes del congreso (mayoría agravada, del total de miembros, no de los presentes únicamente) para que, indicando qué artículos reformar convoque a la ELECCIÓN DEMOCRÁTICA de una convención constituyente que será la encargada de la nueva redacción. Al fin y al cabo, es el mismo pueblo el que, mediante el voto popular, elegirá la conformación de esa convención, y si no está de acuerdo con el proyecto de reelección, bastará con votar alguna de las múltiples listas opositoras que seguramente se presenten. ¿Ya nos olvidamos del caso de Misiones en 2006?
Entonces, si el pueblo elige mediante el voto popular que haya una tercer, cuarta, enésima reelección, ¿no deberíamos dejar de inventar que Cristina va a borrar y reescribir la constitución? ¿No estamos subestimando al electorado, si salimos a juntar firmitas en contra de una eventual reforma, cuando es el mismo pueblo el que lo determinará?
¿O es que molesta el hecho de que puedan opinar los que menos tienen?
La verdad es que con una dirigencia opositora de estas características, cada día estoy más seguro del camino que elegí.
ALBERTO ALEJANDRO RODRÍGUEZ
Confederación Socialista Argentina
en el Frente para la Victoria
Seguir a @albertoar1990
miércoles, 3 de octubre de 2012
martes, 24 de abril de 2012
REPSOL es española, ¿O No?
Mucho se ha dicho en estos días de los gestos de hostilidad por parte del gobierno argentino hacia nuestros hermanos españoles. Nada más alejado de la realidad. Si nos ponemos a pensar que los intereses de los ciudadanos de un determinado país son los mismos que los de una compañía multinacional estamos subestimando la capacidad intelectual tanto de los habitantes ibéricos como de los sudamericanos. Yo sostengo que una empresa, y más en este caso, una multinacional, no tienen nacionalidad, ni mucho menos, patria. Las organizaciones de este tipo tienen, a lo sumo, una residencia, sujeta a la rentabilidad económica y financiera que dicha ubicación territorial les proporcione, aún cuando se tratase de un capital íntegramente vernáculo.
Sin embargo, el caso de Repsol no deja de ser llamativo, en cuanto su etiqueta de “español”, veamos lo siguiente:
Sumando el total de acciones en circulación en manos de inversores españoles, tanto de empresas (cuya composición accionaria no importa analizar aquí) como de accionistas minoritarios ronda el 43%, de los cuales casi un 20% pertenece a las inversiones temporarias cotizantes en el mercado de valores, es decir, se negocia con mucha frecuencia en períodos menores a un año. Aunque no todos efectúen el intercambio de papeles en un lapso menor a doce meses, lo cierto es que ese 20% de valores mobiliarios en manos de inversores temporarios españoles, puede convertirse en extranjeros en un solo abrir y cerrar de ojos, lo que volvería netamente española a un 23% de las láminas representativas del capital del grupo Repsol –Ypf (Sacyr y Caixabank), por cierto, ese número se aproxima al porcentual de utilidades declaradas al fisco español. Si hoy redujéramos el número de socios de Repsol a diez personas, cuatro serían españolas y seis extranjeras. Creo que está todo dicho.
Aún así, esos cuatro españoles, ¿serán representativos de los que hoy padecen la crisis económica, de los desempleados, de los que día a día luchan para poder llegar al fin de mes? ¿Representan a los que votaron y no al actual gobierno del PP? ¿Les preocupan los recortes sociales y los ajustes impuestos a la ciudadanía en general?
A todo esto, no me dedico a hablar acerca de la soberanía nacional en cuanto a la propiedad nacional de los recursos naturales ni mucho menos al vaciamiento que el grupo Repsol se encargó de realizar en los últimos años de su “gestión”, eso lo dejaremos para otra ocasión, en cuyo caso me parece más entretenido discutirlo en persona y no pasarme un largo rato escribiendo sobre ello, simplemente quería dejar en claro determinados conceptos que están disponibles a los interesados pero que por uno u otro motivo no llegan a la vista de todos, ¿será que quienes tienen el PODER de comunicar en los medios masivos tienen alguna participación o algún interés en esta compañía? Les dejo la inquietud, eso sí, salta a la vista en las publicidades de ciertos espacios televisivos y radiales.
ALBERTO A. RODRÍGUEZ
Militante Juventud Socialismo Marplatense- Unidad Socialista Para La Victoria Mar del Plata
Estudiante de Ciencias Económicas Seguir a @albertoar1990
Sin embargo, el caso de Repsol no deja de ser llamativo, en cuanto su etiqueta de “español”, veamos lo siguiente:
Sumando el total de acciones en circulación en manos de inversores españoles, tanto de empresas (cuya composición accionaria no importa analizar aquí) como de accionistas minoritarios ronda el 43%, de los cuales casi un 20% pertenece a las inversiones temporarias cotizantes en el mercado de valores, es decir, se negocia con mucha frecuencia en períodos menores a un año. Aunque no todos efectúen el intercambio de papeles en un lapso menor a doce meses, lo cierto es que ese 20% de valores mobiliarios en manos de inversores temporarios españoles, puede convertirse en extranjeros en un solo abrir y cerrar de ojos, lo que volvería netamente española a un 23% de las láminas representativas del capital del grupo Repsol –Ypf (Sacyr y Caixabank), por cierto, ese número se aproxima al porcentual de utilidades declaradas al fisco español. Si hoy redujéramos el número de socios de Repsol a diez personas, cuatro serían españolas y seis extranjeras. Creo que está todo dicho.
Aún así, esos cuatro españoles, ¿serán representativos de los que hoy padecen la crisis económica, de los desempleados, de los que día a día luchan para poder llegar al fin de mes? ¿Representan a los que votaron y no al actual gobierno del PP? ¿Les preocupan los recortes sociales y los ajustes impuestos a la ciudadanía en general?
A todo esto, no me dedico a hablar acerca de la soberanía nacional en cuanto a la propiedad nacional de los recursos naturales ni mucho menos al vaciamiento que el grupo Repsol se encargó de realizar en los últimos años de su “gestión”, eso lo dejaremos para otra ocasión, en cuyo caso me parece más entretenido discutirlo en persona y no pasarme un largo rato escribiendo sobre ello, simplemente quería dejar en claro determinados conceptos que están disponibles a los interesados pero que por uno u otro motivo no llegan a la vista de todos, ¿será que quienes tienen el PODER de comunicar en los medios masivos tienen alguna participación o algún interés en esta compañía? Les dejo la inquietud, eso sí, salta a la vista en las publicidades de ciertos espacios televisivos y radiales.
ALBERTO A. RODRÍGUEZ
Militante Juventud Socialismo Marplatense- Unidad Socialista Para La Victoria Mar del Plata
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